AAAGGHHH!!!!
Aunque en realidad no dejé escapar un solo sonido, créanme que eso era lo único que pasaba por mi mente en ese momento.
Había ido sólo un momento al gimnasio el viernes, ya que tenía otro compromiso más tarde. ¡GRAN ERROR! no sabía lo que me esperaba. Todo iba perfectamente bien… hasta que fuimos a cambiar el peso de una barra (en serio, esas barras no pesan nada). Eso me pasa por andar distraido, no agarré la barra a tiempo, y cuando mi amigo le quitó el peso del otro lado, la barra voló. Lo primero que pensé es que iba a quedar con la barra incrustada en el cráneo, así que quité el rostro, pero después de eso, sólo había dolor.
25 libras… eso fue lo que casi me destroza el pie, y no es que sea un peso muy significativo que digamos, pero créanme… eso duele. ![]()
Al principio no se veía tan mal mi pie, dolía, pero no se veía tan mal como podría haber sido, así que no le tomé tanta importancia.
Salí del gimnasio para mi casa, con algo de retraso por supuesto. Normalmente me voy caminando toda la distancia hasta mi casa, pero obviamente hoy era diferente, así que tomé un taxi.
Me bañé y me cambié de ropa y salí para la casa de mi abuela. Festejaban la despedida de mis primas, ya que se iban de regreso a Argentina. Por un momento pensé en no ir, porque el pie sinceramente que no se prestaba para eso, pero después me puse a pensar en que probablemente no las vería más en los próximos 4 años… así que decidí ir.
La casa de mi abuela queda aproximadamente a unos 5 ó 10 minutos de la mía caminando. Si vieran lo difícil que fue caminar hasta allá con el pie en ese estado. Normalmente no lo hubiera hecho, pero por mis primas… lo que sea.
También me había invitado un amigo a su cumpleaños ese día, era en Moods, pero me vi forzado a decirle que no iba a poder ir.
Ya dados los últimos abrazos… las últimas despedidas… las últimas palabras… regresé a mi casa, esta vez en el carro de mi hermano.
Ya en la comodidad de mi cuarto, procedí a quitarme las medias y los zapatos. Qué sorpresa me llevé cuando vi mi pie, el cual estaba bastante hinchado y con un gran moretón en el dedo gordo. Después de ponerme algo de hielo por un tiempo, me fui a dormir.
Para el sábado tenía muchos planes, práctica de manejo, práctica de Haidong-Gumdo, y muchas otras cosas. No pude hacer nada de eso porque mi pie no me lo permitía. Pasé bastante hambre el sábado porque aquí en mi apartamento no hay nada para comer.
En la noche ya no aguanté más y decidí salir a comer algo al Multiplaza, ya que me quedaba cerca. Para qué fue eso, cuando regresé el pie estaba peor. No fue sino hasta cuando llegué a Multiplaza que me acordé de que existían los servicios de reparto a domicilio…
Ya llegado el domingo, el pie estaba aún peor, más hinchado y con más dolor. Ya no me quedó más remedio que decirle a mis padres. ¿Por qué no había dicho nada antes?, esa fue la manera en que fui educado. En esta familia todos nos acostumbramos a aguantar el dolor hasta que ya se vea que es algo un tanto serio.
Después de hablar con mi madre por el teléfono, llamé a un tío mío que es doctor (eso es lo bueno de estar en una familia de quién sabe cuantos miles de miembros
). Fuimos al hospital Paitilla a que me tomaran unas placas del pie.
¿Las buenas noticias? no hubo fractura. ¿Las malas noticias? sí estaba bastante maltratado el pie.
Ahí mi tío me recetó unas cuantas medicinas y me colocó un vendaje. También me ordenó tomar dos días de incapacidad. ¡Rayos!, y yo que tengo que terminar un millón de cosas en el trabajo. Y para rematar, ahora a final de mes es el examen de cambio de cinta del Haidong-Gumdo, y también para esas fechas planeaba tomar el examen de manejo. Ojalá y se me mejore el pie antes de eso.








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